La novia de cuento de hadas

Cuentan que en un país lejano había una princesa llamada Cristina.. Este podía ser perfectamente el comienzo del post de hoy.

Cristina es una chica… ¡ummmm! yo tengo muchos adjetivos para ella pero de momento me los voy a guardar para mi y os voy a contar la historia.

Todo comenzó una tarde de Julio en la que recibí un mensaje en instagram en el cual ponía “¡Hola muy buenas! Me encantaría saber el precio de este velo, pero en blanco. Una amiga mía se ha comprado su tocado de novia y es vuestro. Me va a llevar para elegir el mío, también me han hablado super bien de vuestras piezas en mi trabajo. Un abrazo y saludos” Esta fue la primera toma de contacto entre Cristina y yo. En su manera de escribir ya intuía de que estaba muy ilusionada con los preparativos de su boda. Estaba segura de que disfrutaríamos mucho de todo el proceso.

Cristina me escribía un año antes de su boda. Por motivos de trabajo algunos meses iba a estar muy liada, por lo que decidió hacerse la prueba del peinado en noviembre. Nosotras concertamos nuestra cita para septiembre, cuando ya estuviera lista la nueva colección de novia.

Llegó el día y cuando abrí la puerta me encontré con una niña de cara angelical y muy risueña. Si estuviera escribiendo un cuento la podríamos definir como la princesa que reía y saltaba feliz por el castillo a todas horas. La acompañaban dos de sus “damas-princesas”. ¡Uy, perdón! Quería decir su hermana y una de sus amigas.

Una vez hecha las presentaciones y estando todas acomodadas, era hora de empezar con las pruebas. Cristina tenía claro que quería ser una verdadera princesa el día de su boda y con la colección nueva lo iba a conseguir, ya que tenía ese toque. Aunque le probé varios tocados, ella ya le había echado el ojo a dos de ellos. Como buena princesa se trataba de dos coronas, las dos de hojas y cristales, pero con diseño y color diferente. Tenía claro que quería un velo largo, se decidió por uno de tres metros.

Dicen que cuando te pruebas tu traje de novia sientes que es el tuyo, pues esto es lo que sintió Cristina cuando se probó una de las coronas. Sus palabras fueron “esta es mi corona, es muy yo, soy una verdadera princesa. Es lo que quiero ser el día de mi boda”. Solo habría que retocarle un poco el color para trasformarla en oro rosa, para que fueran con la tonalidad de sus zapatos y ella quería que fueran a juego. ¿Puedo pedir más después de escuchar estás palabras? Pues aunque con esas palabras yo ya era feliz como una perdiz, Cristina siguió el día de la recogida de su pieza regalándome piropos y dando mil y una vez las gracias por haber hecho una pieza tan preciosa para ella. Era yo la que tenía que dar las gracias por lo generosa que había sido conmigo al compartir sus sentimientos y por valorar de esa manera mi trabajo.

Este post comenzaba con la frase de un cuento y es porque este es el cuento de Cristina. Un amor de chica amante de las princesas Disney la cual quería que su boda tuviera esa temática. El día de su boda la acompañaron sus damas  haciendo referencia a dichas princesas con sus vestidos. Sin duda, aunque ella fue la que más brilló, no solo por su corona o vestido, si no por esa sonrisa tan inmensa que habla por si sola.

… colorin colorado este cuento se ha acabado.


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